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"Emilio y Alberto, los que nunca dieron la espalda"
Sudario Los Amantes 
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"Emilio y Alberto, los que nunca dieron la espalda"
Sudario Los Amantes
"Emilio y Alberto, los que nunca dieron la espalda"
Sudario Los Amantes
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“Emilio y Alberto, los que nunca dieron la espalda”

Sudario Los Amantes - 2019

Técnica mixta en lienzo

105 x 450 cm

por Angel Correa

Técnica y materiales

Técnica mixta en lienzo 100% algodón, café microfiltrado en polvo, agua destilada, acuarela, témpera, acrílico, anilina, tinta, colorante de alimentos, medio acrílico y barniz

Descripción de la obra

Esta obra fue inspirada por Emilio y Alberto y la canción con la cual los identifico: “Los Amantes”, balada, año 1972, interpretada por Raphael, cantante español. Estas son algunas líneas de la letra: "Los amantes se van, contentos se van a un rincón de la tierra, da lo mismo el lugar, qué importa el lugar, mientras vivan tan cerca. Los amantes no juran un amor para siempre, que el amor es amor y no obligación, como piensa la gente. Cada día comienzan un nuevo idilio, cada día terminan un gran amor, juntos van porque quieren mañana y tarde, no hay cadenas que obliguen a los amantes”.

El amor es un esfuerzo incesante para demostrar que la vida vale más que el temor de la muerte, y que no hay necesidad de agrandar el absurdo de un par de vidas que se sienten insignificantes e impotentes ante la fatalidad del rechazo de la familia, la comunidad, la sociedad, la cultura o la religion a la cual pertenecen.

Este Sudario representa a las parejas de hombres homosexuales que fueron víctimas del odio, el exilio y la pena de muerte por querer vivir su historia de amor con dignidad y recibir la bendición para su relación en la iglesia que los bautizó, los circuncidó o los confirmó como sus miembros, pero que una vez que fueron expuestos por su orientación sexual, los expulsó o los excomulgó, dejándolos a la deriva, con un Dios que ya no los quiere más, que aborrece sus sentimientos, que aborrece la expresión de su afecto.

Mi obra del 2019 incluye esta colección de Sudarios, 18 de ellos individuales y éste que es una pieza que contiene las siluetas y huellas corporales de un par de hombres que no pudieron vivir juntos como pareja, que no pudieron hacer realidad sus sueños de casarse y formar un hogar, tener una familia. Hombres que tuvieron que huir por muchas razones y ocultarse perdiéndose en la distancia, lejos de los ojos de la condena, lejos del padre intolerante e incomprensivo que castiga, odia, se enceguece con la íra, sacrifica a sus hijos y no perdona.

A Emilio y Alberto los he interpretado denotatativa y connotativamente, la primera como una escena que muestra la huella de una pareja de hombres que fueron asesinados, masacrados; la evidencia de un acto de sangre derramada, de un sangrado masivo y los indicios de violencia infligida con odio, en un ataque furioso e irracional. La segunda, que puede ser aún más diciente es la que hace referencia a las secuelas emocionales de quienes tienen que luchar juntos como pareja para sobrevivir al rechazo de quienes imponen las normas sociales y religiosas de lo que debe ser la vida de una pareja, lo que debe ser y  reconocerse legalmente como pareja. Creo que esta parte de mi interpretación contine el amplio espectro de la historia, las diferentes etapas de la vida de hombres que han sido capaces de sobrevivir a lo largo de sus vidas y el stigma de las tradiciones como lo que son, aceptando lo que son, siendo honestos y capaces de vivir con dignidad, sin verguenza ni rechazo.

Estoy convencido de que las huellas emocionales producto del odio, el exilio, la carcel y la pena de muerte pueden ser mas impactantes que las de un acto sangriento explícito, creo que ésta obra me ayuda a comunicar eso, a decir, míra lo que se necesita para convertirte en  héroe, por amar a tu hombre y luchar por tus derechos, tus valores y tus principios como personas que son dignas de respeto, aceptación, amor y comprensión, como cualquier otro miembro de una sociedad civilizada, tolerante con la diferencia.

Afortunadamente hoy no todas las iglesias están cerradas y no todas las iglesias están habitadas por los representantes de un Dios que aborrece el amor. Ahora hay iglesias donde Emilio y Alberto pueden entrar, donde son aceptados y reconocidos, donde pueden recibir la bendición. Cuando era niño escuchaba Los Amantes en la potente voz de Raphael y la bailaba dando vueltas y vueltas en la sala de mi casa, a veces sintiendo que volaba, que iba a volar pero de la mano del que en ese momento era para mí un desconocido, del hombre con el cual hoy estoy casado, desde ese entonces supe que hacer un sueño realidad me representaría vivir sin cadenas y sin obligaciones, pasaron 30 años para lograrlo, para encontrarlo.

Estoy feliz de haberlo tenido a mi lado durante varias etapas del proceso cuando estuve pintando esta obra, pero mucho más de haberlo tenido a mi lado mientras tomaba las fotos en la iglesia, ayudándome a tender el Sudario sobre la alfombra, algo muy bonito, emotivo, significativo. Mirando mi obra desplegada en el altar de la iglesia, cerca del altar, pensé en todos los miembros de la Comunidad LGBTQ, tristemente en quienes no lo lograron, y en quienes como nosotros también han tenido que pasar por la misma experiencia, con un pasado marcado de historia, de sufrimiento y dolor, pero al igual de amor, felicidad y pasión; celebrando la vida, la libertad y la justicia.

© 2020 Angel Correa. All Rights Reserved