Alonso_Sudario_Verde_Foto_01_Parte_Front
"Alonso, el que no se ha muerto"
Sudario Verde - Parte Frontal
Alonso_Sudario_Verde_Foto_02_Parte_Trase
"Alonso, el que no se ha muerto"
Sudario Verde - Parte Trasera
"Alonso, el que no se ha muerto"
Sudario Verde - Pieza Completa

“Alonso, el que no se ha muerto”

Sudario Verde - 2019

Técnica mixta en lienzo

105 x 450 cm

por Angel Correa

Técnica y materiales

Técnica mixta en lienzo 100% algodón, café microfiltrado en polvo, agua destilada, acuarela, témpera, acrílico, anilina, tinta, colorante de alimentos, medio acrílico y barniz

Descripción de la obra

Esta obra fue inspirada por Alonso y la canción con la cual lo identifico: “Yo no sé Mañana”, balada salsa, año 2009, interpretada por Luis Enrique, cantante nicaraguense. Estas son algunas líneas de la letra: Yo no sé si tú, no sé si yo seguiremos siendo como hoy. No sé si después de amanecer vamos a sentir la misma sed. Para qué pensar y suponer, no preguntes cosas que no sé yo no sé. No sé dónde vamos a parar, eso ya la piel nos lo dirá, para qué jurar y prometer algo que no está en nuestro poder. Yo no sé lo que es eterno, no me pidas algo que es del tiempo".

Para mí el amor es la afinidad entre dos seres humanos que expresan y comparten su necesidad afectiva o el apego que desencadena una serie de sentimientos, emociones, actitudes, experiencias y memorias entre ellos, los cuales marcan indeleblemente la vida de ambos individualmente y como pareja. Como hombre gay, para mí el amor entre dos hombres, en algunos tiempos y aún hoy, ha sido el amor de los valientes, de los que se han atrevido a darle un nombre a lo que sienten, a la atracción física entre ellos, a la pasión sexual, al romance y a la intimidad con ternura, a la necesidad de estar juntos y de compartir la vida juntos, hasta donde les sea posible, hasta donde quieran llegar.

Este es el Sudario Verde, es uno de seis, con el cual incluyo uno más de los colores del arco iris, otra historia de amor para esta colección; ayudando de esta manera a mantener la vigencia del símbolo de la Comunidad LGBTQ+, de su bandera, de personas reconocidas por la sociedad en muchas partes del mundo, con derechos, que han legitimado de manera abierta su identidad públicamente, en familia y ante todos. Rojo, amarillo, naranja, verde, azul y púrpura han acogido diferentes historias y hechos de los que he sido testigo, en los cuales he participado como amigo y como persona sensible, pero ahora mucho más como artista.

Este es Alonso un policía enamorado de Julián el veterinario, quien no se ha muerto pero cree que se va a morir sin haber vivido plenamente, sin haber disfrutado del amor juntos, que abraza el pesimismo asimismo como abraza a Julián, al hombre que está ahí con él, enamorado pero sin la confianza de una expectativa sana para su relación. Alonso y Julián, Ambos como salidos de la prosa de Albert Camus o Jean Paul Sartre, viviendo una relación presa del absurdo, vigorosamente pasional y romántica, pero con la sensación de alienación, de lo trágico que está por venir, por el tipo de vida que llevan en medio de la sosobra de otros y no propia; una pareja que se reivindica con el amor cada día, cada nuevo día que se encuentran y vuelven a verse, como si fuera una fantasía bonita y prolongada lo que están viviendo; acogiendo no obstante la libertad de sentir y vivir que son el uno para el otro, la justicia y las leyes de un país como Colombia, que ahora los reconoce más la solidaridad de muchos quienes los rodean, aceptan y aman.

Alonso se ve muerto, envuelto en el temor de tenerlo todo pero perderlo todo por el drama social, por el conflicto, por la violencia que entra rampante y aniquila a todos los que se encuentren en su camino. Un hombre que le dice no al compromiso por el temor de tener que renunciar al amor bonito, mirándolo desaparecer a través de una mala noticia, para terminar siendo cantado en la iglesia y sepultado en el Cementerio nuevo de Tuluá, para ser consumido por el olvido y el abandono de quienes lo conocieron.

Este sudario también cuenta la historia de Julián para quien la vida representa tomar decisiones, correr riesgos y aceptar que recibir algo tan bonito y al tiempo complicado como el amor y una relacion de pareja, exige de valor y de un acto inteligente, de tener metas y objetivos, de crear un mapa que lo guíe como persona hacia el futuro de la mano de su hombre, aún en medio de la adversidad; concentrándose en lo que se puede controlar y en lo que se puede evitar, sin oponerse a las cosas sorprendentes y gratas que le ofrece la vida de enamorados, aceptando que ambos son valientes y pueden luchar por la vida juntos, su vida, la de Alonso y la de su relación, venciendo el absurdo de la impotencia.

© 2020 Angel Correa. All Rights Reserved